sábado, 23 de febrero de 2013

¡A la montaña!


¡A LA MONTAÑA!

 

Repoblamos la montaña

con las cruces de inocentes,

devorando las entrañas

de una tierra acostumbrada

a ser lecho de valientes,

de una tierra levantada

por las gotas de su frente

y que ha sido conquistada

por las manos indolentes

que la sienten tan extraña.
 
¡A la montaña!

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