¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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jueves, 18 de octubre de 2012

La voz de la miseria


LA VOZ DE LA MISERIA

 

La miseria concedida

es veneno empobrecido

por aquellos que han vencido

en la rueda de la vida.

 

Merecemos un veneno

que nos pudra menos lento

y que alivie el sufrimiento

como alivia el mal ajeno.

 

Si nos quieren olvidar

que nos lleven al desprecio,

que retiren del trapecio

esa red a medio atar.

 

Un disparo y un lugar

donde no encuentre la luz,

una fosa tan común

como el alma que se va.

 

No nos deis alas de hierro

por limpiar vuestra mirada,

dadnos losas encajadas

en la tumba de este entierro.

 

No nos deis migas de sal

que alimentan las heridas,

caridades malvenidas

que se quiebran al llegar.

  

No nos deis una quimera,

un mal sueño al despertar

que hace solo contemplar

el futuro en una hoguera.

 

No me des una esperanza

en este mundo de papel,

inundaste ya mis pies

con tu sangre de venganza.

 

No me des lo que no pido

pues la mano donde escupo

es la misma que el orgullo

hizo ser lo que ahora he sido.

 

Déjanos morir en paz,

ser el pasto que pisar

tan podrido como el mar

que secaste a voluntad.

 

Que así sea,

porque así, así será.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Sangre de miseria


SANGRE DE MISERIA

 

A usted,

a quien solo me asemejo

en la especie animal,

a quien solo me asemejo

en el modo de vagar.

A usted,

a quien tanto me asemejo

como lo hace el trigo al pan,

a quien yo maldigo en verso

le condeno a lo fugaz.

 

A lo fugaz de la victoria

y a lo eterno de mi historia,

a lo fugaz de cada gloria

y a lo infinito de su escoria,

a lo fugaz de la materia

y a lo eterno de su histeria,

a lo fugaz de lo adquirido

y a lo infinito del vencido.


A lo fugaz yo le condeno

porque tanto me asemejo

que conozco sus adentros,

sus temores y sus miedos,

porque corren por mis venas

cada una de las penas

que rechazan sus arterias,

porque corren por mis venas

cada una de las penas

que en mi sangre son miserias.