¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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lunes, 17 de junio de 2013

Prometeo


 
PROMETEO
 

Tú me diste luz robada, Prometeo,

luz que sacia, luz que sabia conquistaba

en justa lucha mis anhelos, Prometeo,

 de creer tan solo lo que veo.

 

Tu victoria concebida en mil derrotas

de otros tantos prometeos más serenos,

de pequeños caminantes y de ilotas

que zurcimos con dolor las alas rotas.

 

Tu victoria resurgió de mi esqueleto

la certeza de la duda que libera,

los dilemas con respuestas en el viento

y los versos más cobardes y sinceros.

 

Dominé las reglas verdaderas

con el fuego que me diste, Prometeo,

desechando para siempre las estrellas

de fulgores con rumores de apariencia.

Pasa el tiempo y no se aviva el fuego,

y las voces que clamaban llamaradas

se condenan a vivir en los infiernos

concedidos por arcanos sortilegios.

 

Pasa el tiempo y los miedos de bastardos

se hacen dueños de este suelo.

¿Qué fue del paraíso arrebatado,

de las playas que expectantes habitamos?

 

Te maldigo para siempre, Prometeo,

y contigo le maldigo a mi pereza,

te maldigo para siempre, Prometeo,

por mirar mis ojos a lo lejos.

Te deseo, mi buen hermano Prometeo

 tantas vidas como hormigas

y en alguna halles consuelo,

tanta fuerza como vidas

y una vida en cada sueño .

 

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

En Puertomar



EN PUERTOMAR

 

Amanece en PuertoMar

cuando el sol quiere salir,

no hay deberes que cumplir,

solo hay luz en PuertoMar.

No hay miserias ni complejos,

no hay señores ni hay extraños,

no hay nacidos ni hay esclavos,

ni siquiera hubo dinero.

 

Amanece en PuertoMar

y la luna sigue allí,

no es lugar para morir

donde siempre huele a mar.

Lo sencillo es la costumbre

que aprendimos al llegar,

solo somos al soñar

y alma y cielo se confunden.

 

Amanece en PuertoMar,

nada turba su inocencia,

nada importa la apariencia

donde siempre huele a mar.

PuertoMar es la osadía

de los bardos de otro tiempo,

 pues allí viven los cielos

que imaginan cada día.

  

Anochece en PuertoMar

cuando el sol quiere dormir,

no hay pecados que sentir,

solo hay bien en PuertoMar.

No hay más pena que olvidar

lo infinito del momento,

lo fugaz que hay en lo cierto

que no mira más acá.

 

Anochece en PuertoMar

y la luna sigue allí,

mi lugar para sentir

es sentirme entre su mar.

 

PuertoMar, mi edén soñado,

tan real como mi estampa,

donde vivo si me abrazas,

donde habita tu regazo.

PuertoMar, mi amor dorado,

donde el barco de mis penas

al final halla su tierra

y abandona su pasado.

PuertoMar, mi vida es sueño

al mirar dentro del alma

que me otorga tu mirada

y me vuelve más pequeño.

PuertoMar eres tú, PuertoMar,

donde verte es admirar

y pensar es olvidar,

PuertoMar,

donde estar siempre es amar,

donde siempre huele a mar.

PuertoMar, mi PuertoMar.