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martes, 12 de noviembre de 2013

Catedrales de viento


 
 
CATEDRALES DE VIENTO

 

Hoy las catedrales son de viento,

viento rojo y nubes negras

tronando en sus agujas,

lloviendo en sus tejados,

quebrando en sus columnas

las palabras y los llantos

de unos cuantos, tantos unos

antes mudos, ya cansados.

 

Hoy las catedrales son de viento,

viento plomo y luna nueva

aullando en sus alturas

rasgando los milagros

como engaños de penumbra,

las certezas y los santos

y entretanto, tantos unos

antes solos, levantados.
 

Hoy las catedrales son de viento,

viento roto sin cadenas

como arena, lijadura

de los vientres agrandados

y embutidos de armadura.

 

Hoy las catedrales son de canto,

canto sordo y de gravera

de los tantos que aventuran

el final de los antaños

y el comienzo de la duda.

 

Hoy las catedrales son de viento y son de canto

y de cientos propietarios,

y de miles rebelados,

y millones descontentos

que soplando hacen más viento.
 

Hoy las catedrales son de viento,

del viento y de tantos.
 
 

domingo, 20 de enero de 2013

Tiempo de valientes



TIEMPO DE VALIENTES

 
Hace tiempo abandoné,

derrotado y amnistiado,

mis primeras rebeliones, arrojadas y noveles,

balbuceantes, de amantes y amadoras,

de rabia contenida y continente,

de sal flotando en las heridas, de juiciosa ira,

de esa aurora de pureza hecha simiente.

 

Hace tiempo abandoné,

indultado y exiliado,

las furtivas rebeliones de cantinas y carteles,

incipientes rebeliones, que hace tiempo que olvidé

porque no quise mirar, y hace tiempo que callé

porque no quise gritar, y hace tiempo que escapé

porque no quise escuchar, y hace tiempo que no soy

porque no quiero llorar, pero seré.

 

Hace tiempo que me fui

pero sé que volveré por contemplar

cuanta ruina pude acumular

cuando no quise mirar, gritar, escuchar, llorar.

Hace tiempo que sellé cada palabra al paladar,

cuánto tiempo sin hablar, cuánta furia derramé

por las grietas del callar.

Hace tiempo que olvidé cada gesto y cada afán

porque quise respirar y vivir por defender

lo que no logré alcanzar.

 

En la marcha hallé la causa, efecto y ansia de volver,

con mi verso renovado, más sencillo y atinado,

más doliente y convencido

de morir pero matando al imperio consentido

del silencio amedrentado.

 

Me fui para volver con los versos del pasado

a soñar con el fracaso de una casta agradecida

que convierten en milagros las miserias padecidas

por un pueblo aletargado.

 

Me fui para volver con despecho maquillado,

con el pecho desgarrado por palabras malnacidas.

Me fui para volver con afán de replicar

exabruptos de tu escaño

y con mis labios refrescados

poderte contestar

que no quiero más esclavos

que no quiero más durmientes,

quiero ver un sol naciente

quiero un tiempo de valientes

por un cielo más humano

y una tierra de insurgentes

con el alma entre los dientes

y el honor en ambas manos.