¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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lunes, 24 de junio de 2013

Renovarse o...


 
RENOVARSE O…
 

Renovarse o renovar el miedo,

desdeñar las tretas del presente

o fingir que alzamos nuestra frente

dando gracias a su cielo.

 

Morir o matar el cuestionario

que nos deja por destino

una cruz en su martirio

o en la fe de un visionario.

 

Renovarse o renovar el pacto

que concreta cada muerte

de la forma más silente

antes que cante el gallo.

 

Morir o matar al mensajero

de las nuevas de otra suerte

derramada en los de siempre

por asalto o por convenio.

 

Renovarse o renovar el fango

por el fango que habrá siempre

y se agarra como siempre

a los pies de los que andamos.

 

Morirse o matar las pretensiones

de verdugos y risueños

que nos matan aún más lento

recortando las pasiones.

 

Renovarse o renovar entera

la memoria del ausente,

la conciencia de las mentes

que a los mansos hacen fieras.

 

Renovarse o morir,

renovar o terminar

este mundo desigual

y por fin sobrevivir.

 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Adivina, Adirrimanza (II)


ADIVINA, ADIRRIMANZA(II)
 
 
Solitarios, pareados

y los hay destartalados,

de madera, acerados

o granito trabajado.

Donde ven pasar el tiempo

jóvenes y ancianos,

donde pasan su descanso

corredores y parados.

Mirador en tiempo bueno

y colchón en el invierno

donde duermen sus infiernos

los que solo tienen suelo.

domingo, 29 de julio de 2012

Si hablara


SI HABLARA



Si el viento hablara

y hablara al soplar

hablaría del llanto

que nace de allá

y que no escuchamos

por estruendos de acá.



Si el agua hablara

y hablara al pasar

hablaría del hombre

que viene del mar

y que no conocemos

porque nunca llegará.



Si el fuego hablara

y hablara al quemar

hablaría de la sangre

de las guerras de allá

y que nunca miramos

por batallas de acá.



Si el suelo hablara

y hablara al labrar

hablaría del hombre

que no tiene azar

y que no comprendemos

porque esconden su mal.



Hable el viento y hable el agua,

hable el fuego y hable el suelo.

Encojamos nuestras voces

para oír los otros versos,

los que sufren en la noche

y perecen en desiertos.