¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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lunes, 11 de noviembre de 2013

Te hablo, mar

Después de varios meses sin publicar poesía vuelvo a retomar el blog.

Gracias a tod@s por vuestro seguimiento. Siempre es un placer saber que estáis ahí.

¡Saludos a tod@s!

 
TE HABLO, MAR

 

Por el cristal de mis entrañas pasa el mar,

pasa, traspasa y hace suyo mi callar.

Silencioso y como mi alma el mar

se viste de indolencia y de fingida levedad.

 

¿Por qué te añoraba, mar?,… ¿por qué?

¿Por qué me invocabas, mar?,... ¿por qué?

¿Por qué te esperaba, mar, en mi desierto?

¿Por qué me llamabas, mar, a tu centro?

 

Adoro tu abismo por eterno y tu cresta por fugaz,

por viajeras tus olas y por firme tu paz.

Te adoro pues dichosa es la ventura

del que vaga en la locura.

 

No guardo secretos en mi mar,

tu verde cielo, tu lecho de opacidad

fueron mi intimidad, mi resguardo y mi sosiego,

y tu fondo mi refugio y tan tuyo mi silencio.

Atraviesa mi piel , encoje mis sentidos,

todo me sabe a ti, todo lo quiero contigo,

nada quiero sin él, es mi hermano y es mi fe,

es mi sangre, mi consuelo y mi porqué.

 

Suavemente acaricio su dorso por no quebrarlo,

y sus gotas son estrellas que no canso de mirar,

y sus gotas son cometas que no quiero alcanzar

y solo mirar porque sé que así, solo mirando,

solo así yo puedo amarlo.

 

Amante mar, amado mar, en silencio y desde dentro

yo te hablo, mar.

domingo, 29 de julio de 2012

Si hablara


SI HABLARA



Si el viento hablara

y hablara al soplar

hablaría del llanto

que nace de allá

y que no escuchamos

por estruendos de acá.



Si el agua hablara

y hablara al pasar

hablaría del hombre

que viene del mar

y que no conocemos

porque nunca llegará.



Si el fuego hablara

y hablara al quemar

hablaría de la sangre

de las guerras de allá

y que nunca miramos

por batallas de acá.



Si el suelo hablara

y hablara al labrar

hablaría del hombre

que no tiene azar

y que no comprendemos

porque esconden su mal.



Hable el viento y hable el agua,

hable el fuego y hable el suelo.

Encojamos nuestras voces

para oír los otros versos,

los que sufren en la noche

y perecen en desiertos.