¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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martes, 23 de abril de 2013

Castellano de ultramar


 
CASTELLANO DE ULTRAMAR

 

Castellano de precepto y por afecto

castellano de ultramar,

piel en alma austera y por costera

piel tostada de ultramar.

 

Navegante varado y encarado

al horizonte de este surco inacabado,

polizonte confinado y por vasallo

aspirante a soñante iluminado.

 

Mediterráneo de ultramar, castellano,

pastor curtido en errantes pasados,

trashumante y militante solitario,

almirante del timón del viejo arado.

 

Vástago del sol que nos abrasa,

que traspasa los adobes de la piel,

y condena como hiel a vida escasa,

a dormir del hambre más cruel.

 

Castellano, castellano de ultramar,

mi sangre es la sangre del dios Baco,

ateniense dúctil y espartano,

mi estirpe es la estirpe de Pelayo,

hidalgo loco y cuerdo honrado.

Mi sangre es la sangre de Odiseo,

y sus mares son mis santos ateneos,

mi estirpe es la estirpe de Viriato,

y la lucha mi razón y su legado.

 

Castellano, castellano de ultramar,

mis raíces son cuchillos en el mar,

en el mar más castellano,

castellano, castellano de ultramar.

 

domingo, 27 de enero de 2013

Admiraciones (y condolencias)


ADMIRACIONES (y condolencias)


 Admiro el ser inquebrantable

del estoico trashumante,

piel de canto y de rodera,

pies de pasos sin frontera.

Errante bajo el manto del estío

por edenes y baldíos,

sobre brasas de caminos

y reposo en las cunetas.

 

Admiro al náufrago labriego

a la orilla del surco yermo.

Huérfano de padre y de horizonte,

vástago primero de cielo y norte.

Su indómito perfil azada en ristre

caminando entre la nada y lo imposible,

encerrado en los confines de una linde

avistada por los ojos de Caronte.

 

Admiro la presencia incorregible

del poeta que a su verso llama libre,

su canción de volátil donosura,

su pluma de dolores y texturas,

su escritura, sin matices ni prebendas

por renglones de sabores a leyenda,

a desazones, a razones sin certeza

y a certezas de vacío en armadura.

 

Y detesto a todo aquel

que por tibieza o por pereza

se gusta de alargar nuestra tristeza.

Y detesto a todo aquel

que por mezquino o sibilino

disfruta manejando los destinos

del rebaño concebido. A todo aquel

detesto por hacer del vino hiel

y desierto lo que fuera por destino

ser vergel.

sábado, 6 de octubre de 2012

Volvemos a la tierra


VOLVEMOS A LA TIERRA

 

Volvemos a la tierra,

recobramos el terreno,

retomamos las esperas,

las miradas hacia el cielo.

 

Volvemos a la tierra.

A ti, que nunca nos pediste

tanto como dabas,

a ti, que nunca protestabas

tanto como diste.

A ti, que sigues como fuiste

con tu piel rasgada,

a ti, que nunca conservabas

porque nadie quiso oírte.

 

Vuelve el nieto desertor

que soñaba con edenes

y sufriendo sus vaivenes

conoció lo que es dolor.

 

Volvemos a la tierra

y ella nos espera

con su rostro rudo y presto

a que pisen nuevos tiempos.

 

Volvemos a la tierra

porque siempre queda ella,

volvemos a la tierra

porque siempre ella se queda.

lunes, 1 de octubre de 2012

El niño uncido



EL NIÑO UNCIDO

(A LOS NIÑOS DE ESE TIEMPO DE CAMINOS)

 

Antes de que el alba despuntara

entre aquel corro de pinos

y el final de los caminos,

antes de que el gallo despertara

y concluyera la alborada,

arreando a su destino

caminaba un niño uncido

entre dos bestias de carga.

 

Zapatos estrenados un domingo

del que apenas recordaba

cuando Dios resucitaba

si el invierno era benigno.

Rodillas de remiendo mal zurcido,

la camisa remangada

y si el cielo amenazaba

una manta por abrigo.


Ojos plenos de legañas,

el cabello un remolino

donde brota ese flequillo

que ocultaba su mirada.

Su nariz acostumbrada

al aroma del tomillo,

del romero y del peligro

de la aullante noche clara.

 

Cetro a veces y otra espada

templa a golpes de cuchillo

la rama de un olmo herido

 mientras canta en voz velada:

“No temáis mi bella dama,

lo que empuño es el castigo

para quien busque su cobijo

en el bosque de mi amada.”



No hay corcel en esta marcha

solo escuchan Pardo y Pinto

las arengas del bendito

general de voz timbrada.

 

No hay soldados en la marcha,

vencedores ni vencidos,

solo el sol que ya diviso,

juez que imparte la alborada.

 

Gólgota de un héroe infante,

tierra de batalla y labor,

de siembra, trilla y sudor,

madre tierra, tierra madre.

Al calvario de su carne

¿por qué Dios le abandonó?

Ese Dios llamado Amor,

de alma ciega y voz distante.

 

Siete soles por semana

iluminan el semblante

de este regio navegante

de la tierra en calma.

Su ilusión siempre varada

a ese puerto de otros mares

donde sueña en oleajes

de bruñidas cumbres blancas.

 

Mar curtido en piel y sangre,

tierra santa que trabajas

y no entiende de palabras,

de conquistas ni parajes

más allá de este paisaje

cincelado con tu azada.

 

Tierra humilde castellana,

madre tierra, tierra madre,

tierra de secos ropajes,

de raíces en la nada

y de surcos como garras

que se agarran al infante

arañando los caudales

de sus ojos secos de miradas.

 

Ya retorna el niño uncido

de las tierras de labor,

ya desfila en procesión

el paso de un sol tardío

que olvidó darle cobijo

entre sombras de oración.

Quizás no oraste con fervor

y su fuego es tu martirio.

 

¿Quién merece este designio?

¿quién concede al inocente

la desidia de las gentes

y un futuro malherido?

¿Quién otorga paraísos?

¿Quién le da cuatro paredes

al hogar donde envejecen

los sueños del uncido?

 

Cuando crezcas, niño uncido,

seas bestia o seas hombre,

serás siempre lo que esconde

ese rostro maldecido.

Crecerás entre el olvido

de alimañas que conocen

el santo que dio tu nombre

y el linaje de tu apellido.

 

Y tú,

aquel niño perdido

que olvidaste ser chiquillo,

has dejado junto al trillo

la inocencia y el destino.

 

Y tú,

ese niño escarnecido
 
que olvidaste ser mocillo,

has dejado en el camino

el candor y la fortuna

de olvidarte de ser niño

y solamente ser el hijo

que jamás lloró en la cuna.

sábado, 24 de marzo de 2012

Al campo marchito


AL CAMPO MARCHITO


Habla el campo cuando todo calla,

voz de tierra y rumor de matorrales.

Habla el campo cuando todo calla,

quejido amargo hasta el horizonte.

Llora el campo, llora por dentro,

llora con lágrimas enterradas,

y en su infinito desconsuelo

nada brota de su piel arada.

¿Por qué lloras, campo abierto?

¿Por qué lloras al nacer la mañana?

Porque ayer lloró el labriego

que mi pecho acariciaba.

Porque el sol no le perdona

y las nubes son tan blancas

que en mi piel ya nada brota

y en la noche no hay escarcha.

Porque muero solo al verlo

y él me mira y solo llora,

porque nada darle puedo

ni siquiera darle sombra.