LUNÁTICO
Luna, cara luna,
al velar en tu figura
la penumbra que donabas
devolvía en escritura
los susurros que exhalabas.
Mas no puedo más, ni debo,
luna, cara luna,
encomendarme a ti completo.
Mas no puedo más, ni quiero, luna,
ser tan solo tu escudero.
Me despido en tu reflejo
pues hallé fortuna en suelo,
me someto a lo complejo
de no amarte allá en el cielo.
Me despido en tu reflejo
pues hallé fortuna en suelo,
mi corona es tu cabello
y la tuya, amada luna, tu fortuna
es saberme tras tu velo.

