¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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viernes, 5 de octubre de 2012

Tren de cartón


TREN DE CARTÓN

(A MI PRIMERA PROFESORA)

 

Pequeño tren de cartón

donde viajo sin caminos,

por raíles de ilusión,

sin trasbordo ni destino

con los ojos bien abiertos

aprendiendo la lección

de dejar pasar el viento

cuando no viene a favor.

 

¡Al tren, pasajeros, al tren!,

la inocencia, la impaciencia

por un mundo que entender,

la inconsciencia, la insolencia

que permite cuestionar

de los miedos el porqué,

si los sueños volverán

a mi noche como ayer.

 

¡Al tren, pasajeros, al tren!,

la ternura y la dulzura

asomándose al dintel

del vagón de mi aventura.

tomad asiento y contemplad

como a tientas mi pincel

desentraña la espiral

que lastró mi ingravidez.

 

¡Al tren, pasajeros, al tren!,

la lectura, la escritura,

los renglones de mi piel

como surcos en la luna

donde riegas la semilla

de mis ganas de saber

el color de las pupilas

que dilatan mi avidez.

 

¡Al tren, pasajeros, al tren!,

que partimos a luchar

con soldados de papel

a un océano de sal.

nada temo en el fragor

de la batalla desigual,

yo un pequeño sin valor

y gigantes en el mar.

 

Nada temo si este tren

lo gobierna un corazón

que jamás olvidaré,

el de aquella que enseñó

a este brote por nacer

que mañana sale el sol

desde dentro de mi piel,

que mañana sale el sol

y la guerra es un rumor

de hojas secas al caer,

y la vida es la canción

que con ella entoné.

jueves, 22 de marzo de 2012

¿Por qué lloran los niños muertos?




¿POR QUÉ LLORAN LOS NIÑOS MUERTOS?

(EL DOLOR IMPERDONABLE)

 
¿Por qué lloran los niños muertos?

¿Por qué el edén se vuelve infierno

y su risa se hace hielo?
 

¿A quién temen los niños muertos?

¿por quién tiemblan sus blandos huesos?

¿a quién temen en este cielo?

 
Ya no juegan los niños muertos,

ya no ríen, no hay consuelo,

ya no hay hadas en sus sueños.


Ya no duermen los niños muertos,

les recorre un halo yerto

y les rodea un frío aliento.

 
¿Quién detiene sus latidos?

¿quién silencia hoy los trinos

de mis dulces pajarillos?

 
¿Dónde están, infantes míos?

¿Dónde están mis preferidos,

fugitivos de sus nidos?

 
Ellos rezan escondidos

en las nubes, como ovillos

acallando sus gemidos.
 

¿Quién volvió de sus olvidos?

¿quién de nuevo ha aparecido?

¿quién perturba a mis benditos?

 
A quien Dios ha perdonado

para el hombre era maldito,

de sus llantos el motivo,

el horror descongelado.

Temerosos del pasado,

De un pasado aborrecido,

de la sombra de sus manos

y la noche de sus gritos.

Del sonido de sus pasos

retumbando en sus oídos

como un eco acorralado

anunciando al enemigo.


¿Quién perdona al depravado?

¿quién convierte los castigos

en castigos indultados?

¿A quién Dios ha redimido?

 

El diablo ha despertado

y en el mismo paraíso

que a los niños aterrados

un hogar le ha concedido.

 
Aunque sea desterrado,

aunque pierda el infinito,

hundiré mis limpias manos

en el alma del maldito.

 Si mi pecho es confinado

a ese valle de proscritos

mi pesar no será vano

si por siempre muere el llanto

de mis niños preferidos.

Mi dolor será un pedazo

del dolor que ya han sufrido,

la cura será el canto

de mis dulces pajarillos

ignorantes del destino

de quien les ha querido tanto.