¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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lunes, 16 de diciembre de 2013

Saltemos de los sueños


 
SALTEMOS DE LOS SUEÑOS
 

Saltemos de los sueños

que sabemos que son sueños,

los que nos limitan, los que nos aprietan.

Saltemos de los sueños

a vivir la fantasía, a entregarnos la utopía,

 la que nos amplía, la que nos libera.

 

Saltemos desde el borde de este mundo

al cielo abierto como esclavo furibundo.

Saltemos desde el borde de lo cierto

al albur de los caminos que no siento.

Despojados de los mantos que aletargan

brotemos y dejemos de ser larvas,

saltemos solamente por batir las alas,

sin destino, sin partida, sin llegada,

solamente por rozar el viento en la mañana.

 

Y tan solo nos posemos por contemplar

la belleza de las flores al despertar,

detengamos las horas por recordar

que los tesoros como vienen se van,

que el amor no tuvo feliz final,

tan solo momentos breves que abrazar,

que lo bueno por hallar se disfruta mucho más

en el momento que lo empiezas a buscar.

 

jueves, 16 de mayo de 2013

A Camelot


 
A CAMELOT
 

Llévame de nuevo a Camelot

Al reposo lento de mis huesos,

llévame dentro de sus murallas

y que se diluyan mis versos

al alma de su atalaya.

 

Llévame de nuevo a Camelot

guía tranquilos mis ojos ciegos,

ciegos y en pecado capital,

llévalos por el sendero recto

de los ojos que allí van.

 

Llévame de nuevo a Camelot

con tu mano por bastón,

como brújula tus labios,

por montura el corazón

galopando a su palacio.

 

Llévame de nuevo a Camelot

y no pares de caminar.

Cuando el día tras el bosque

nos esconda su brillar,

su luna blanca te abrirá la noche.

 

Llévame de nuevo a Camelot,

será grande recompensa

oír el canto cortesano

de justicia y de belleza

de ese mundo sin esclavos.

 

Llévame de nuevo a Camelot

y allí quédate conmigo

para nunca regresar.

Del amor serás amigo,

de mi sangre majestad.

 

Llévame de nuevo a Camelot,

al lugar donde a este pecho

no le duele fallecer,

donde no conozca infierno

el tormento de mi piel.

 

Llévame de nuevo a Camelot,

sus torres son columnas

que el dolor no derrumbó,

sus muros buenaventura

que el destino concedió.

 

Y al llegar de nuevo a Camelot

siento libre mi agonía,

y triunfante mi valor,

esta vida se termina

y de nuevo nazco yo,

aquí, por fin, en Camelot.

martes, 14 de mayo de 2013

El mundo en mis manos


 
EL MUNDO EN MIS MANOS

 

Este mundo en mis manos

es todo lo que quiero poseer

y dejar que se cribe entre mis dedos

aquello que le quiera conceder.

 

Lo pequeño, lo sencillo, aquello

que sin daño le pudiera ofrecer.

Granitos de arena, polvo de estrellas,

las gotas de hielo que pueda deshacer.

La brisa ligera, las voces pequeñas

de las bocas pequeñas que antaño escuché.

El polen viajero, los besos tiernos

de los labios sinceros que antaño besé.

Los días veloces, la pausa en la noche,

los dedos expertos sobre mi piel.

Los versos que rocen por dentro las flores,

fugaces amores por esconder.

 

Que lo restante se quede en mi palma

justo al momento de cerrar

y no abrirla ningún mañana

haciendo fuerza por olvidar.

 

Las grandes palabras, las fieras calmadas,

los ecos pasados que me hacen temblar.

Las falsas miradas que mienten y halagan,

que dicen lo lejos que debo llegar.

Monedas de plata, los trozos del alma

engarzados al fondo del mar.

Las rocas bañadas en agua estancada,

los ríos de lava que debo apagar.

 

Que no haya en mi puño nada

que no quiera condenar

a morir cada mañana,

a morir sin respirar.