¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Escultora de mis dedos


ESCULTORA DE MIS DEDOS

 
En las huellas de mis dedos

imprimieron cada curva

las mareas de tus huesos

y el vaivén de tu figura.

 

En las huellas de mis dedos

y en la cuenca de mis manos

se posaban tus cabellos

y trenzaban mis abrazos.

 

En las huellas de mis dedos

se quedaban impregnados

el aroma de tu cuello

y el sonrojo de tus labios.

 

En las huellas de mis dedos

y en la cuenca de mis manos

esculpiste con tus besos

la ternura de mi tacto.
 
 
Hoy las huellas de mis dedos

se retuercen de amargura

añorando en estos versos

el vaivén de tu figura.

 

miércoles, 27 de junio de 2012

Ausente (Canción)


AUSENTE (CANCIÓN)



Me recreo en los silencios

descubriendo más recuerdos

en los rincones que habitabas.

Los minutos son más lentos

y las calles son desiertos

cuando faltan tus miradas.

Las mañanas son montañas

y las tardes alimañas


que acorralan mi cerebro.



Por la noche sigo ausente

de tus labios

pero sigues tan presente

en el centro de mi mente.

Por la noche sigo ausente

de tus brazos

pero sigues tan presente

en el centro de mi mente.



Amanece cuando quieres,

cuando quieres solo llueve

en los tejados de mi alma.

Los minutos son más lentos

y las calles son desiertos

cuando faltan tus miradas.

Las mañanas son montañas

y las tardes alimañas


que acorralan mi cerebro.

domingo, 18 de marzo de 2012

Hablo de ese tiempo


HABLO DE ESE TIEMPO
 
Hablo de mañanas perezosas que no quieren despertar,
de peines remojados que domaban remolinos,
de rebeldes legañas, de bostezos matutinos,
de todos los momentos que quedaban por llegar.
 
Hablo de tardes de chocolate entre migas de pan,
de plazas donde hallar los escondites,
de batallas donde todos los fusiles
disparaban con la boca sin matar.
 
Hablo de noches de padrenuestro al acostar,
de pijamas de algodón bajo la almohada,
de sábanas con mi nombre bordadas,
de monstruos que se olvidan al soñar.
 
Hablo de ese tiempo que una vez,
que una vez y nada más
vive el hombre que creció.
 
Ese tiempo en que volar
era más que una ilusión.
Ese tiempo en que morir
era estar callado y esperar.
Ese tiempo en que llorar
se calmaba con reír, 
ese tiempo en que reír
era más que no llorar.
Ese tiempo en que jugar
se acababa al despedir
a un amigo en su portal.