¡Bienvenid@ a Flores Arrancadas!

Flores Arrancadas son poemas que nacen de dentro y que es preciso arrancar para poderlos entregar en un lugar como éste.

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martes, 21 de enero de 2014

Cuando ya no exista yo


 
 
CUANDO YA NO EXISTA YO
 

Una noche, cuando ya no exista yo,

como soy, como me sabes mirar.

Una noche, cuando ya no exista yo,

habrá otros que te sepan mirar

como siempre hacía yo.

 

Y tú perdurarás cuando ya no exista yo,

porque eterna te hice yo, al rezar

en el altar que levanté en mi corazón,

al rezar sin dios como te debo rezar

la oración que en el silencio perduró.

 

Pasarán errando las maldades,

las caricias, las venturas espinadas.

Arrastrarán su carga los presagios,

serán pausados a tu mirar,

para poderlos tú soñar,

cumplir y seguir soñando.

Vagarán promesas a tu alrededor

para ser tomadas a tu fortuna,

para que las puedas escuchar,

cumplir y seguir escuchando.

Subirán las ganas por tus pies

y recorrer senderos de alta cuna,

para saltar del horizonte a la luna

solo por probarte su fe.

Arrodillarán descabalgados su espada

para abandonarse a ti, sin vacilar,

para abanderar su corazón

con los ojos de su rostro amado.

Y cuando no exista yo

te seguiré escuchando.

Y cuando no exista yo

y me tengas por lejano,

entre tu fortuna y mi razón

habrá tan siquiera un paso,

ese paso que un día yo

no crucé por ser cercano.

lunes, 29 de julio de 2013

Ser fugaz


 
SER FUGAZ
 

No me importa ser fugaz

y terminar.

Prescindir de ser eterno

y confirmar

que no existe más invierno

que sentir el sol tan lejos

como el velo de tus besos,

y olvidar.

 

No me importa serlo más

y no pensar.

Suspirar por vez postrera

y esperar

como si fuera la primera

la siguiente primavera

y vestirla de alas nuevas,

y olvidar.
 

No me importa ser fugaz

y despertar

siendo parte de otra nada

y comprobar

que olvidé ser compañero

de un antiguo sufrimiento,

y volver a ser por dentro

un volcán por estallar.

 

Ya no quiero recordar

y no pensar

en las vidas que se fueron

y no pensar

en los tiempos venideros

rebosantes de lamentos.

  

Sentir solo este momento

y el siguiente no lo quiero.

Solo vivo de los restos

de un presente muy pequeño,

muy pequeño y tan fugaz.

 

 

 

lunes, 6 de mayo de 2013

Hoy he muerto... solamente


 
HOY HE MUERTO... SOLAMENTE

 
Hoy he muerto y ya comienzo a caminar,

sin quererlo, solo mis pasos, pasos sin pies,

sobre una tierra que no dibuja huellas,

en un paseo extraño de un cuerpo sin piel.

 

Mi cuello no responde y no tengo más visión

que esa nube blanca dibujada en mi horizonte,

nube de un destino que se agranda, que ilumina,

 que es el centro nuevo de este nuevo orbe.

 

Hoy he muerto y me llevo solamente

el silencio trepidante de calladas pasiones,

la maleta de mi vida atada a mi muñeca,

y camino, y caminando el sendero se hace monte.

 

Me llevo los fracasos y los miedos más recientes,

y aquí, en la subida de este ángulo creciente,

siento que mi alma se fortalece, se crece

y supera los recodos de la senda pendiente.

 

Hoy he muerto y poco a poco me desprendo

de los sueños que en ausencia se convierten,

ausencia de dolores rotos, de sonrisas entreabiertas,

de penas conmutadas y de busca permanente.

 

En la cumbre nada llevo, nada falta, nada quiero.

En la cumbre se que muero y que vuelo solamente.

Hoy he muerto, pero solo he muerto,

hoy he muerto solamente.

jueves, 18 de abril de 2013

En tu vereda


EN TU VEREDA

Es mi alma,

mi alma ciega la que quiere verte,

ver tu pelo desbordar el cauce,

inundando la ribera inerte

de este río que al estío debe

ser reflejo de la muerte.

 

Es mi alma,

mi alma sorda la que quiere oírte,

oír tu verso entre el susurro

del silencio lento y triste,

ser el son que me haga breve

al recordar cómo te fuiste.

 

Es mi alma,

mi alma grave la que quiere amarte,

amar tus labios o soñar besarlos

y jamás podré añorarte

si no dejo que se alejen

donde no pueda tocarte.

 

Es mi alma,

mi alma toda y mi vida entera

la que quiere ser contigo,

la que anhela de mi mismo

extinguirse cuando mueras,

pero muerto de alma llena

si me muero en tu vereda.

 

miércoles, 17 de abril de 2013

Queriéndote doler


 
QUERIÉNDOTE DOLER
 

Despierto queriéndote y queriéndote doler,

queriendo desperezar mis dos palabras,

queriendo exhalarlas por doquier,

queriendo solamente por doler

alojarlas en el centro de tu entraña,

solamente por doler.. mis dos palabras,

 te espero.

 

Despierto queriéndote y queriéndote doler,

queriendo que la distancia un beso fuera,

y que apenas pudiera caber

entre mis confines y el delirio de tu piel

la gota más escasa de este mar en vena

que rebosa en el dedal de estas mis penas.

Te sigo esperando.

 

Despierto queriéndote y queriéndote doler,

queriéndome morir con el pecho altivo

sabiendo que fui tuyo alguna vez,

y tu abrigo.. cuando solo eras vejez

y yo el final de tu camino.

Y aunque nunca fui tu preferido,

te supe esperar.

 

Me muero queriéndote y queriéndote querer,

Y saber vivir tras cada muerte

burlando al dios que todo quiere

y que nunca quiere suficiente,

pues me aleja en cada vida

de tus noches y tus días,

pues me aleja en cada vida

y en cada vida debo aprender

a despertar queriéndote y queriéndote doler.

lunes, 28 de enero de 2013

Que no fuera ella jamás



QUE NO FUERA ELLA JAMÁS

 
No debiera de pedirte, sol, pero lo quiero,

que al llegar mi hora extrema,

la que anude a cada vena de mi extinto cuerpo

las cadenas que se clavan a los muros del averno,

yo lo quiero mas pedirlo no debiera

que al llegar tu luz postrera,

la que inunde mi final con su candela,

no debiera de pedirte, sol, pero lo quiero,

que estuviera viva ella, pues no quiero,

no podría aunque quisiera

el alma mía errar desierta,

vagar a solas, libre, mas sin ella.

 

No debiera de pedirte, sol, pero lo quiero,

que al pasar por mi cristal

ese rayo terminal yo quiero

ser primero en terminar

este humilde cancionero

que es la vida y ser primero

en tu cielo y maquillar

de colores los luceros,

de reflejos su brillar.

 

No debiera de pedirte, sol, pero lo quiero,

que no fuera ella jamás

si no fuera yo primero,

y dejarnos en el mar

nuestras almas y nadar

por abismos más eternos.

Que no fuera ella jamás

si no fuera yo primero,

y perderme en su mirar,

y quererla contemplar

como puede contemplar

quien amó su amor primero

y no quiso despertar.

No debiera de pedirte mas si muero

Y no fuera yo primero,

que no fuera ella jamás.

viernes, 18 de enero de 2013

Apenas


APENAS

 

Yo, que apenas sobrevivo, solo apenas,

porque apenas nada debo alimentar

de esta carne devorada por las penas

que no quiere perdurar.

 

Yo, que apenas me sostengo, solo apenas,

porque apenas puede deambular

esta sangre corrompida por mis venas

que no llega a su lugar.

 

Yo, que apenas voy muriendo, solo apenas,

porque apenas nada hay que enterrar,

resucito solamente y solo apenas

si aparezco en tu mirar.

 

Yo, que apenas fui ceniza, solo apenas,

porque apenas tuve restos que dejar,

soplaré para que vuele mi alma entera

si me enseñas dónde estás.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Despedidas



DESPEDIDAS

 
En la fecha terminal,

a la hora conclusiva,

cuando llega a su final

esta marcha trashumante por los pastos de la vida,

nada queda más acá

que expresarle a cada cual

su adecuada despedida.

Las que entonan afligidas, confidentes o marchitas,

despedidas consecuentes, simuladas o sentidas,

despedidas elocuentes o calladas despedidas.

Aquí van todas aquellas

las que yo quisiera dar,

con respeto algunas ellas,

y las más con ironía y un puntito de maldad.

 

Al enfermo prolongado con aquel predicamento:

“ya descansa bendecido por tan largo sufrimiento”.

Al enfermo repentino: “tal vez fuere su destino”.

Al enfermo reposado: “míralo, siguió soñando dormidito”.

Al enfermo acalorado: “lleve paz con su descanso”.

Al enfermo imaginario: “nadie esperaba este calvario”.

Al enfermo solitario, unos puntos suspensivos

compondrán su obituario.

Al enfermo en multitudes: “tantas eran sus virtudes

 y qué pronto han terminado”.

Al enfermo adolescente: “por qué Dios no fue clemente”

Y al enfermo centenario: “irá a un cielo de ilustrados”.

 
Al soldado disparado por morteros de otro bando,

alabanzas más sonoras cuantas más alto es el grado.  

Al soldado desconocido: “recordemos su destino

pues no habremos aprendido si seguimos por sus pasos”.

 

Al hambriento de este lado: “que no llegue yo a imitarlo”.

Al hambriento de otro lado: “yo pensé que era delgado”.

Al hambriento silencioso: “al fin halló digno reposo”.

Al hambriento escandaloso: “ya dejó de ser famoso”.

 

A los niños: “será un ángel en la gloria”,

A las madres: “¿quién los cuida a ellos ahora?”

Al soltero: “tuvo todo por delante”

Al casado: “dejó familia y dos amantes”

Al enviudado: “ella lo estará esperando”

A la viuda: “puede estar segura

que otra arriba habrá encontrado”.

Al amante: “un donjuán quedó vacante”.

A la amante: “se fue pura Dios mediante”.

Al amigo: “¿ahora quién me escuchará?”.

Al contrario: “se marchó un digno rival”.

 

Al suertudo: “Acabó su estrella en vida,

que no la lleve, que me sea concedida”.

Al gafe: “fue tu sino pues marchaste

un día trece que era martes”.

 Al curioso: “al fin resolverá

lo que existe más allá”.

Al orgulloso: “que allá encuentre la humildad

ante el Todopoderoso”.

Al cotilla: “pobrecitos los famosos

que lo sufran allá arriba”.

Al reservado: “No se nota que ha callado”.

Al vengativo: “con la muerte habrá revancha”.

Al obeso: “allí estará a sus anchas”.

Al delgado: “al cielo subirá flotando”.

 

Al político: ”que sea nuestro adiós

lo último que lleve de nos”.

Al político corrupto: “valga la reiteración”.

Al ladrón: “ganó la bolsa y perdió la vida”.

Al banquero: “ganó en la bolsa y arruinó mi vida

con usura y con esmero”.

Al modisto: “Dior lo guíe en su último desfile”.

Al artista: “en su última función

encontró nuestra ovación”.

Al sabio: “Solo supo que nada supo”.

Al necio: “se jactó de lo que supo

aunque nunca nada supo”.

 

Estas fueron despedidas

las que a tantos les daría,

mas espero que la mía

no me llegue todavía.

 

Y a quien quiera despedirme

solamente le diría

que callara en ese día

y que solo me recuerde

como un pasajero breve

de este barco vagabundo

que encalló en el otro mundo.